Tengo muy claro el recuerdo de mi primera experiencia con este concepto de «bajar a mis profundidades», estaba muy pequeña… apenas en tercer año de la primaria y yo ya me sentía en un lugar muy frío, oscuro y profundo.
Ahora, al ver hacia atrás, me doy cuenta que «el descenso» probablemente es algo que formaba parte de mi contrato de trabajo al aceptar mi rol en esta vida. No han sido una, ni tres o cinco veces… sino una constante en mi vida. Y no es una queja, ni mucho menos. Es quizás solo el reconocimiento de algo que se convirtió en maestría y que hoy más que nunca aprecio y procuro compartir desde mi experiencia.
Catábasis, que proviene del griego katabasis (descenso), es un concepto antiguo que describe un descenso literal o simbólico a un lugar profundo, sombrío o desconocido. En los mitos griegos y las epopeyas literarias clásicas, la catábasis suele representar un descenso al inframundo o el reino de los muertos. Sin embargo, en un sentido más amplio, el término también se refiere a un viaje hacia las profundidades de la psique (¿habrá alguna diferencia después de todo?), enfrentando la oscuridad interior en busca de crecimiento personal y transformación. Esta travesía simbólica continúa siendo relevante en el arte, la literatura y la psicología contemporánea como una metáfora poderosa de los procesos de cambio interno y exploración de los aspectos menos visibles de la existencia humana.
Hoy quiero compartir con ustedes en este artículo, el origen de la catábasis o descenso, desde una perspectiva que me apasiona: la mitología. Pero también quiero abordar su papel en la literatura y su influencia en la vida actual, entendida como una experiencia transformadora y de autoconocimiento.
Catábasis en la mitología y literatura antigua… descensos heroicos y descubrimientos
En definitiva los descensos más antiguos y emblemáticos se encuentran en mitos y epopeyas, en las que un héroe desciende a un reino subterráneo o tenebroso para cumplir una misión, obtener un objeto valioso o recibir una revelación espiritual. Este descenso suele estar marcado por el enfrentamiento a seres sobrenaturales, la confrontación de los miedos internos del héroe y, finalmente, su retorno al mundo cotidiano con una sabiduría o fortaleza renovada.
Insisto… ¿habrá en verdad alguna diferencia cuando nos referimos al descenso hacia nuestras profundidades psíquicas?. Sinceramente creo que no, pero esa es sólo mi opinión, lo invito a que juzguen ustedes en base a su propia experiencia.
Mientras tanto, veamos algunos ejemplos:

La Odisea de Homero – El camino hacia la sabiduría y la madurez…
En la Odisea, el descenso de Odiseo al Hades simboliza su búsqueda de conocimiento y preparación para los retos que le esperan al regresar a Ítaca. Al descender al inframundo, Odiseo confronta no solo su destino sino también sus propios errores y vulnerabilidades. Este momento representa una transición crucial en su viaje, en la que debe abandonar la impetuosidad de su juventud y adquirir la sabiduría y la paciencia necesarias para enfrentar los desafíos que le esperan.
El encuentro de Odiseo con los espíritus de sus amigos, como Aquiles y Áyax, y su consulta con el profeta Tiresias, le enseñan sobre la mortalidad, el valor y la necesidad de la prudencia. Su retorno del Hades, armado con nuevos conocimientos, simboliza su renacimiento como un líder más sabio, capaz de gobernar con una visión renovada y una comprensión más profunda de la vida y la muerte.

La Eneida de Virgilio – La aceptación del destino y la responsabilidad
En la Eneida, el héroe Eneas desciende al inframundo para recibir una visión del futuro y obtener orientación sobre su misión de fundar una nueva ciudad en Italia, que se convertirá en la futura Roma. Durante su descenso, Eneas se enfrenta a sus propios miedos y dudas sobre su papel en el mundo, y su encuentro con su padre, Anquises, en el inframundo le da la fuerza para aceptar su destino.
El viaje de Eneas al inframundo simboliza el sacrificio personal y la responsabilidad hacia un propósito mayor. A diferencia de otros héroes que buscan la gloria personal, Eneas representa el ideal de devoción y entrega al bien común. Su catábasis le enseña sobre la importancia de su legado y el poder del sacrificio para el bienestar de las generaciones futuras, transformándolo en un héroe que encarna no solo el valor sino la resiliencia y la lealtad a su misión.

Orfeo y Eurídice – La lucha entre el amor y la pérdida
La historia de Orfeo y Eurídice es una historia de descenso que explora el dolor de la pérdida y los límites del amor. Orfeo, un gran músico mítico, desciende al inframundo para recuperar a su esposa, Eurídice, quien ha muerto trágicamente. Gracias a su música, conmueve a Hades y Perséfone, quienes le permiten llevarse a Eurídice de regreso al mundo de los vivos con una sola condición: no debe mirarla hasta que ambos hayan salido del inframundo…
Orfeo, incapaz de resistir la tentación, quizás atormentado por la duda de que ella continúe detrás de él en el camino hacia la salida… voltea y la mira antes de tiempo, y Eurídice se desvanece para siempre. Este relato simboliza la confrontación con la fragilidad humana y la aceptación de la muerte y la pérdida. La historia de Orfeo y Eurídice nos enseña que, aunque el amor es poderoso, existen límites inquebrantables en la vida y en el destino humano. Orfeo regresa al mundo de los vivos con el corazón roto, pero también con una sabiduría adquirida a través de su fracaso: el conocimiento de que la aceptación es parte del proceso de amor y duelo.
Además de los descensos heroicos de figuras como Odiseo, Eneas y Orfeo, otros mitos como la historia de Psique y Eros y el descenso de Inanna ofrecen una perspectiva especialmente profunda sobre la catábasis, además de ser algunos de mis favoritos entre los mitos. Estas narrativas también exploran el viaje a la oscuridad como un proceso de transformación y autodescubrimiento, pero desde un enfoque diferente, lleno de simbolismos que evocan el poder transformador de enfrentar desafíos emocionales, espirituales y personales.
Les cuento un poco más…

Psique y Eros – La búsqueda de la verdad y el amor
Este fue el primer mito que estudié sin saber que se trataba sobre un profundo descenso. El mito grecorromano de Psique y Eros; en donde Psique, una joven mortal de gran belleza, emprende un viaje de sufrimiento y superación para reunirse con su amado, Eros, el dios del amor. Su historia es una de las más ilustrativas en cuanto a la catábasis como símbolo de sacrificio y transformación personal… un sacrificio que yo misma experimentaba en aquel momento de mi vida.
Tras perder la confianza de Eros, Psique es conducida a cumplir una serie de tareas casi imposibles, impuestas por Afrodita, la madre de Eros. Uno de sus retos más significativos y peligrosos la lleva a descender al inframundo. Allí, debe obtener una caja con la belleza de Perséfone, la reina de los muertos, y llevarla de regreso a Afrodita. Este descenso al inframundo es clave en su travesía de autoconocimiento y reconciliación. Psique no solo enfrenta su temor a la muerte y a lo desconocido, sino que también aprende la importancia de la paciencia, la valentía y la inteligencia para superar sus desafíos.
La historia de Psique representa el descenso como una prueba espiritual y emocional: su amor por Eros, junto con la determinación de restaurar la confianza en sí misma, le otorga la fortaleza para afrontar el inframundo y sus propias sombras. Finalmente, su regreso exitoso simboliza el renacimiento y el retorno a la vida con una comprensión más profunda de sí misma, su valor y su capacidad para amar y ser amada.

El descenso de Inanna – La confrontación con el yo oscuro
Este en definitiva es otro de mis relatos favoritos… quizás porque se trata de un descenso voluntario. Se trata del mito sumerio del descenso de Inanna, también conocida como Ishtar en la tradición Acadia. Se trata de otra historia poderosa…
Inanna, diosa del amor, la fertilidad y la guerra, desciende voluntariamente al inframundo para visitar a su hermana Ereshkigal, la reina de los muertos. Durante su descenso, Inanna debe atravesar siete puertas y, en cada una, desprenderse de un símbolo de su poder y estatus, hasta llegar desnuda y despojada de toda autoridad al reino de su hermana. Esta pérdida de identidad y fuerza representa el sacrificio de todo aquello que la define en el mundo superior, un acto de rendición que simboliza la renuncia al ego y al control.
Una vez en el inframundo, Inanna es asesinada por Ereshkigal y permanece en el inframundo hasta que los dioses intervienen para permitir su resurrección. Al regresar al mundo de los vivos, Inanna ha pasado por una experiencia que la ha cambiado profundamente; ha confrontado la muerte y sus propios miedos, volviendo renacida y fortalecida.
El mito de Inanna es uno de los relatos más antiguos sobre el descenso o catábasis, y simboliza el sacrificio y la purificación que supone el descenso. En su renacimiento, Inanna representa la transformación que surge de la aceptación y el enfrentamiento de la oscuridad interna, una verdadera muerte simbólica de su antigua identidad y un renacer como una deidad más poderosa y plena.
El significado del descenso en estos relatos…
Estos relatos míticos sobre el descenso al inframundo simbolizan más que una aventura heroica: representan el encuentro con la mortalidad, la confrontación con las sombras y la búsqueda de la sabiduría oculta en los rincones oscuros de la psique y del mundo espiritual. Los héroes no regresan de sus catábasis sin haber transformado su visión de la vida y su propósito.
Estos mitos y epopeyas, cada uno con su propia perspectiva sobre la experiencia del descenso al inframundo, reflejan diferentes aspectos del viaje humano hacia el autoconocimiento y la transformación. La catábasis en la Odisea, la Eneida y el mito de Orfeo y Eurídice exploran temas como la sabiduría, la responsabilidad y la aceptación de la mortalidad.
«Estos descensos representan una confrontación con los aspectos inevitables de la condición humana: la búsqueda de sentido, la renuncia a la gloria personal, la responsabilidad hacia los demás y la inevitabilidad de la pérdida.»
En cada historia, el héroe regresa transformado, habiendo aprendido lecciones que lo acompañarán el resto de su vida. En todas las historias, el descenso, ya sea voluntario o impuesto, es un acto de confrontación y purificación, una muerte simbólica de aspectos de sí mismos que les limita en su desarrollo.
En el caso de Psique e Inanna no solo enfrentan fuerzas externas; también enfrentan sus propias inseguridades, sus miedos y su dependencia de la validación externa, emergiendo del inframundo con una visión renovada de sí mismas y de su propósito. Estas catábasis no son descensos en busca de gloria, sino experiencias de transformación íntima, donde la muerte y el renacer tienen un profundo significado espiritual y psicológico.
Al igual que en otros relatos, el retorno de Psique e Inanna simboliza la integración de las lecciones aprendidas en el inframundo: los valores de sacrificio, humildad y autoconocimiento que, aunque dolorosos, las convierten en figuras más fuertes y plenas. Así, sus historias refuerzan el descenso como un viaje hacia las profundidades de uno mismo, donde enfrentarse a la oscuridad no solo es inevitable, sino también necesario para el crecimiento y la trascendencia personal.
¿Pero qué pasa cuando intentamos llevar esto a un entendimiento práctico y experiencial en nuestra vida?…

La catábasis como proceso psicológico – descenso y confrontación interna
En términos psicológicos, el descenso representa el proceso de enfrentarse a los aspectos más oscuros y ocultos de la personalidad. Este concepto ha sido explorado ampliamente por la psicología moderna, especialmente en la teoría de Carl Jung, quien describió la necesidad de enfrentar la “sombra,” el conjunto de deseos, miedos y conflictos reprimidos que residen en el inconsciente.
Pero… ¿Qué implica esto en nuestra vida?, veamos algunos puntos que considero clave:
- Descender a la “sombra”: Esto significa reconocer y aceptar aspectos de uno mismo que suelen estar reprimidos o negados. La sombra contiene todo aquello que hemos rechazado o no queremos reconocer de sí mismos… como inseguridades, enojos y deseos no aceptados. Por ello, aceptar la sombra requiere valentía, ya que implica un viaje de autoconfrontación sin garantía de recompensa inmediata.
- Aceptar la vulnerabilidad: ¡En definitiva esto es así!… Durante una catábasis es común que sintamos temor, confusión e incluso dolor emocional. Aceptar la vulnerabilidad implica abrirse a esas emociones sin intentar suprimirlas ni huir de ellas o mucho menos evitando el proceso por temor, comprendiendo que forman parte del crecimiento y la evolución.
- Transformación personal: El descenso culmina en un proceso de transformación, en el que regresamos a nuestra vida cotidiana con una perspectiva renovada y una mayor claridad sobre sí mismos y nuestro propósito. Este regreso simboliza la integración de las lecciones aprendidas en el proceso de descenso, aportando una nueva madurez y comprensión de la vida.
Descensos en la vida cotidiana – momentos de crisis y transformación…
Aunque el término catábasis proviene de relatos heroicos y mitológicos, en la vida cotidiana también atravesamos “descensos” que, aunque menos dramáticos, sin duda tienen un profundo impacto en nuestra identidad y percepción de la vida. Estos descensos pueden ser provocados por crisis personales, pérdidas, enfermedades, fracasos o periodos de incertidumbre y duda.
Las experiencias de catábasis en la vida diaria son momentos de crisis y transformación en los que nos vemos forzados a dejar atrás la comodidad de lo conocido y enfrentarnos a emociones o realidades difíciles.
Veamos algunos ejemplos comunes:
- Pérdida y duelo: La muerte de un ser querido, la ruptura de una relación o el fin de una etapa de vida puede provocar un descenso emocional. Durante el proceso de duelo, descendemos a emociones intensas de dolor, pérdida y vacío, con la esperanza de sanar y encontrar sentido a la ausencia.
- Enfermedad o crisis de salud: Las enfermedades graves o inesperadas también desencadenan una catábasis, donde la persona debe enfrentar su mortalidad y sus limitaciones. Estos procesos invitan a replantear prioridades y apreciar aspectos de la vida que antes podían pasar desapercibidos.
- Crisis de identidad: Las transiciones importantes de la vida, como cambios de carrera, cuestionamientos sobre el propósito de vida o crisis de fe, son experiencias que desafían las creencias y la autopercepción, desencadenando una profunda introspección y redefinición de la identidad personal.
En cada uno de estos casos, los descensos simbolizan un proceso necesario para entender aspectos profundos de uno mismo y de la vida en general. Aunque a menudo es dolorosa y desorientadora, la catábasis tiene el potencial de ofrecer una mayor sabiduría y autoconocimiento, permitiendo un regreso a la vida cotidiana con una perspectiva renovada.
«Sin duda la catábasis es una experiencia universal que, aunque dolorosa, desempeña un papel esencial en el crecimiento personal.»
La capacidad de enfrentar estos momentos difíciles es una fuente de fortaleza y resiliencia y un recordatorio de que la transformación verdadera no se encuentra en evadir o evitar, sino en el valor de enfrentar y aceptar todos los aspectos de la vida, incluso los más oscuros.
Sin duda puede ser hermoso y revelador leer sobre esto, pero la experiencia puede ser un proceso verdaderamente desafiante y doloroso, así que me gustaría comaprtir una guía para abordarlo de una forma saludable.
Comencemos por saber que una catábasis no siempre ocurre de manera inesperada. Muchas veces experimentamos una especie de «llamado» interno para realizar un descenso a las profundidades de nuestro ser, un impulso que nos lleva a confrontar lo que hemos evitado o lo que permanece sin resolver en nuestro interior. Esta experiencia, que puede ser consciente o inconsciente, es percibida a menudo a través de síntomas emocionales, psicológicos y físicos que señalan la necesidad de un proceso de transformación. En estos casos, la catábasis se convierte en un viaje intencional hacia el autoconocimiento y la sanación, en lugar de un simple enfrentamiento con el caos.
El llamado al descenso – señales y síntomas…
El llamado hacia una catábasis puede manifestarse a través de diferentes experiencias o sensaciones que, aunque incómodas, son una invitación a explorar las profundidades de uno mismo y a enfrentarse a los aspectos no resueltos de la vida. Estas señales se presentan como una especie de intuición o urgencia de cambio, que invita a mirar hacia adentro y a descubrir lo que hay en las sombras del propio ser.
Algunas de las señales y síntomas más comunes son:
- Sensación de insatisfacción profunda o pérdida de propósito: Uno de los primeros síntomas de una catábasis es la sensación de que algo está “mal” o que hay una insatisfacción inexplicable en la vida, incluso cuando todo parece estar bien en el exterior. Las actividades, relaciones o trabajos que antes traían satisfacción pueden empezar a sentirse vacíos o carentes de significado. Este sentimiento de vacío suele ser una señal de que es hora de descender y confrontar los deseos y valores más profundos.
- Crisis de identidad: Podemos sentir que hemos perdido el sentido de quiénes somos o que hemos dejado de reconocernos a sí mismos. Esto puede manifestarse en pensamientos como “¿Quién soy realmente?” o “¿Qué sentido tiene todo esto?”. Esta crisis de identidad es una invitación a deconstruir la imagen de uno mismo y a cuestionar las creencias y expectativas personales, preparando el terreno para un proceso de renovación.
- Deseo de introspección o retiro: Muchas personas sentimos el impulso de buscar espacios de soledad y silencio, ya sea a través de retiros, pausas de la vida social o tiempo a solas. Este deseo de introspección y silencio es un llamado a dejar el ruido exterior para poder sintonizarnos con la propia voz interna, sin la distracción de las demandas externas. Este es el inicio de la catábasis voluntaria, donde respondemos al llamado y nos preparamos para el descenso.
- Síntomas emocionales y psicológicos: La ansiedad, el miedo inexplicable, la tristeza profunda o una sensación de opresión emocional son síntomas comunes de que algo en el subconsciente está pidiendo ser reconocido y enfrentado. Estos sentimientos surgen como resultado de partes reprimidas de la psique que emergen a la superficie. En este punto, enfrentarlos o evitarlos se convierte en una elección crucial para el proceso de descenso.
- Fatiga física y resistencia a seguir el ritmo cotidiano: La fatiga inexplicable y una sensación de lentitud pueden ser síntomas de que el cuerpo está procesando un llamado profundo. Esto puede ser una forma en que el cuerpo indica que es momento de parar, de reducir la actividad exterior para que se pueda concentrar la energía en la introspección y en el trabajo interior.

El descenso voluntario…
Cuando se reconocen estas señales, una catábasis voluntaria puede ser iniciada conscientemente. Responder al llamado y tomar el descenso como una elección requiere una disposición a explorar las partes más profundas de uno mismo, una apertura a la vulnerabilidad y la disposición de aceptar lo que se descubre.
Es importante aclarar que la catábasis voluntaria no elimina el desafío o el dolor del descenso, pero sí permite que el proceso ocurra de una manera más controlada y consciente.
¿Cómo iniciar un descenso voluntario?
- Preparación emocional y espiritual: Iniciar un proceso de catábasis requiere establecer una intención clara de exploración y transformación, preparándose emocionalmente para enfrentar aspectos profundos del yo. Esto puede incluir prácticas de meditación, respiración o rituales personales que ayuden a sostener la fortaleza emocional durante el proceso.
- Buscar un guía o mentor: A veces, iniciar un proceso de catábasis requiere el acompañamiento de un terapeuta, mentor espiritual o persona de confianza que pueda ofrecer guía y apoyo. Estos guías ayudan a navegar el proceso de autoconocimiento y a integrar las experiencias y emociones que surgen durante el descenso.
- Crear un espacio de introspección: Reservar tiempo y espacio para la introspección es clave en una catábasis voluntaria. Esto puede significar alejarse temporalmente de las demandas diarias o participar en un retiro. La introspección profunda permite que la persona pueda explorar su psique sin las distracciones del entorno cotidiano.
- Aceptar y procesar las emociones: En una catábasis, las emociones no deben ser evitadas ni reprimidas; en cambio, deben ser reconocidas y procesadas. La aceptación de las emociones que surgen en el proceso permite una sanación profunda, y este enfrentamiento con las emociones es el núcleo de la transformación en una catábasis.
- Cultivar la paciencia y la compasión hacia uno mismo: La catábasis es un proceso que toma tiempo, y la paciencia es clave para poder atravesarlo. Durante el descenso, es común sentirse perdido o desorientado, por lo que es esencial tener compasión hacia uno mismo, comprendiendo que el proceso de transformación es único para cada persona.
Creo que al llegar a este punto del artículo es cuando debo decir que elegir llevar a cabo un descenso voluntario es una manifestación de valentía y deseo de transformación. Y aunque definitivamente será un proceso difícil, esta experiencia es una oportunidad para profundizar en el autoconocimiento y enfrentarse a las sombras con la intención de integrarla.
Lo que ocurre después de un descenso, es el inevitable ascenso o subida. Mientras que la catábasis implica un descenso hacia las profundidades (del inframundo o de la psique), el ascenso representa un viaje hacia la luz, el crecimiento o el conocimiento superior.
«Este concepto simboliza el retorno del héroe o la persona al mundo cotidiano después de haber descendido y obtenido sabiduría o nuevas perspectivas.»
En la vida cotidiana o en un contexto psicológico, se trata de un «despsertar» que representa una etapa de crecimiento, expansión, y autodescubrimiento hacia niveles más elevados de comprensión o realización. Después de atravesar la oscuridad de la catábasis, el ascenso es el regreso a la superficie con claridad, fortaleza y un sentido de propósito renovado.
Así, si la catábasis es el acto de confrontar las sombras, la anábasis es la subida hacia la manifestación de lo aprendido en la luz y el uso de esa sabiduría para vivir de una forma más consciente y plena.
Un despertar de consciencia o una iluminación, implica una expansión de la comprensión, una claridad renovada y la capacidad de integrar lo aprendido en el mundo cotidiano. Es una etapa de ascenso que permite vivir con mayor autenticidad y en armonía con las verdades profundas descubiertas en el descenso.
Tanto el descenso como el ascenso suelen ocurrir en momentos clave de la vida humana, conocidos como crisis de transformación o puntos de inflexión. Aunque estas experiencias no se limitan a una edad específica, ciertas etapas de la vida son particularmente propensas a desencadenar estos procesos. Esto ocurre porque cada una de estas etapas plantea desafíos y cambios que nos invitan a reevaluar nuestra identidad, propósito y conexión con la vida.
Algunas de las edades y etapas más comunes en las que se experimentan estos procesos son:
- La crisis de la adolescencia (de 13 a 20 años)
- La “crisis de los 30” o el primer retorno de Saturno (alrededor de los 28-30 años)
- La “crisis de la mediana edad” (de 40 a 50 años) que generalmente se experimenta como una crisis si la persona no ha abrazado aún su propósito.
- Etapas de pérdida, duelo o crisis (en cualquier etapa de la vida)
- La tercera edad y la aproximación a la muerte (a partir de los 60 años)
Como astróloga me corresponde mensionar que muchos eventos astrológicos son conocidos por coincidir con momentos de descensos y ascensos. Estos tránsitos y retornos activan energías profundas y transformadoras, invitándonos a descender a lo más íntimo de nuestra psique o a emerger con una renovada consciencia y propósito. A continuación, detallo cómo cada uno de estos eventos astrológicos puede representar una experiencia como esta:
Retorno de Saturno (alrededor de los 28-30 años)
El retorno de Saturno es uno de los tránsitos más conocidos y transforma de manera significativa la vida de una persona. Saturno, el planeta de la responsabilidad, los límites y la maduración, regresa a su posición natal aproximadamente cada 29 años. Este tránsito marca el final de la juventud y el comienzo de una etapa de vida más consciente y responsable.
Durante el retorno de Saturno, es común sentir una catábasis, pues el tránsito desafía nuestras creencias y estructuras personales. Nos invita a enfrentar nuestras elecciones, a confrontar el miedo al fracaso y a redefinir nuestras prioridades. Este descenso puede ser intenso y muchas personas sienten la presión de “dejar ir” viejas metas o patrones que ya no funcionan. Si se navega con apertura, el retorno de Saturno culmina en una anábasis, en la que la persona emerge con una madurez renovada y una sólida base de valores y dirección.
Tránsito de Plutón en el Sol, la Luna o el Ascendente
Plutón, el planeta de la transformación profunda, el poder y la regeneración, es conocido por activar cambios radicales, especialmente cuando transita sobre el Sol, la Luna o el Ascendente natal. Este tránsito puede durar varios años y representa una experiencia intensa de catábasis, ya que Plutón empuja a la persona a confrontar sus sombras, sus miedos y todo aquello que ha reprimido o evitado. Plutón tiende a desenterrar traumas, ansiedades y patrones de control, exponiendo aspectos de la identidad que necesitan ser transformados o liberados.
Este tránsito es, en esencia, una «muerte simbólica,» donde viejas estructuras y formas de ser son destruidas para dar paso a una nueva versión de uno mismo. Durante el tránsito de Plutón, la persona pasa por etapas de duelo, desapego y crisis de identidad. Sin embargo, después del descenso y la disolución de lo viejo, surge una poderosa anábasis en la que el individuo se reinventa con una fuerza renovada, autenticidad y sabiduría. Plutón deja una profunda marca en la psique, marcando el fin de una versión de uno mismo y el renacimiento de otra.
Retorno de los Nodos del Karma (alrededor de los 18-19 y 36-37 años)
Los Nodos del Karma, o Nodos Lunares, representan las lecciones kármicas y el propósito evolutivo en la carta natal. El retorno de los nodos ocurre aproximadamente cada 18-19 años, cuando los Nodos Norte y Sur regresan a la misma posición en la que estaban al momento de nuestro nacimiento. Este retorno activa temas kármicos y de vida pasada que pueden necesitar resolución, y empuja a la persona a confrontar su propósito en esta vida.
Durante el retorno de los nodos, se experimenta una catábasis en la que los patrones repetitivos, bloqueos y viejas heridas kármicas emergen para ser reconocidos y sanados. Este proceso puede traer revelaciones profundas sobre el pasado, e invita a soltar comportamientos y creencias limitantes. Una vez que se integra la lección del retorno, se produce una anábasis, en la que la persona experimenta un crecimiento importante hacia su propósito de vida y una alineación con su verdadero camino de evolución.
Tránsito de los Nodos del Karma (Nodo Norte o Nodo Sur) en el signo solar
Cuando el Nodo Norte o el Nodo Sur transitan sobre el signo solar, ocurre una alineación kármica que trae a la superficie lecciones de vida significativas.
- Nodo Norte en el signo solar: Este tránsito es una invitación a expandirse hacia el propósito evolutivo. Puede sentirse como una “llamada” hacia un destino superior y, aunque puede ser desafiante, impulsa a la persona a tomar riesgos y explorar áreas desconocidas de su ser. Este tránsito puede ser una especie de catábasis que implica confrontar la zona de confort y superar el miedo al cambio, pero también lleva a una anábasis en la que la persona se siente alineada con su misión de vida.
- Nodo Sur en el signo solar: El tránsito del Nodo Sur sobre el Sol actúa como una catábasis hacia el pasado y los temas kármicos no resueltos. Es una invitación a dejar atrás viejos patrones, hábitos y formas de ser que ya no sirven para el crecimiento. Aunque este tránsito puede traer una profunda reflexión e incluso una crisis de identidad, también permite una liberación de cargas y bloqueos del pasado. Al integrarse esta liberación, se experimenta una anábasis, en la que la persona emerge más libre y abierta para explorar nuevas direcciones sin la influencia del karma pasado.
Y para terminar este post, quiero compartir algunas recomendaciones para momentos como estos que nos invitan o empujan a experimentar un descenso a nuestros profundidades…
- Abraza el proceso con aceptación y paciencia
- Crea un espacio seguro para la introspección
- Busca apoyo en un guía o terapeuta
- Establece rituales de autocuidado y conexión espiritual
- Confía en el poder transformador de la oscuridad
- No te apresures en alcanzar el “ascenso”
- Reconoce y celebra cada avance, por pequeño que sea
- Rodéate de apoyo emocional
- Mantente conectado con el propósito más amplio del proceso
- Recuerda que eres resiliente y que cada catábasis lleva a un renacimiento
Espero de corazón que lo compartido en este artículo te sea de utilidad y guía para experimentar y comprender tu propio proceso.