Si pudiéramos recordarlo sabríamos que el momento previo al nacer no es nada cómodo. No sabemos qué hacer, todo es extraño, el movimiento nos saca del estado habitual de confort y las contracciones del útero que nos ha sostenido por un largo periodo nos comienzan a despertar e inevitablemente nos asusta la idea de no saber qué está pasando.
Las aguas en las que hemos estado sumergidos se agitan y comienzan a drenarse anunciando un llanto inevitable que nos empuja al primer aliento de vida.
Esa es la experiencia que todos experimentamos después de un largo periodo de letargo, de estar en un hermoso estado de hibernación mientras llegaba el momento perfecto en el que todas las condiciones eran favorables para que nuestra madre diera a Luz… y nosotros somos esa Luz que viene a iluminar el mundo.
Lo que no sabemos es que esa Luz que somos, no comienza a brillar hasta que le permitimos de forma consciente hacerlo. Nuestro nacimiento a través del canal de parto materno es sólo el nacimiento físico, cuando nuestro cuerpo ingresa a esta realidad. Pero eso, mis queridos amigos, eso no es el comienzo de nuestra vida… es apenas el inicio de otra etapa de hibernación en la que estaremos sumergidos hasta que las condiciones sean nuevamente favorables para que nuestra Luz esté lista para salir al mundo.

«Los sabios de algunas corrientes esotéricas explican que el ser humano tiene dos nacimientos.»
La idea de que el ser humano tiene dos nacimientos es un concepto que aparece en varias corrientes esotéricas y místicas. En estas tradiciones, se considera que el primer nacimiento es el físico, el momento en que una persona llega al mundo, mientras que el segundo nacimiento es de naturaleza espiritual, y se refiere a un despertar o iluminación interna.
- Primer nacimiento (Nacimiento físico): Este es el nacimiento biológico, cuando el ser humano entra en el mundo material. Está marcado por la entrada del alma en el cuerpo físico y el comienzo de la vida terrenal. Este nacimiento es el punto de partida de la existencia humana en el mundo de la materia y de la dualidad.
- Segundo nacimiento (Nacimiento espiritual): Este es el renacimiento o despertar espiritual, que ocurre cuando una persona experimenta un cambio profundo en su conciencia y comienza a reconocer su verdadera naturaleza más allá del cuerpo físico y del ego. Este «segundo nacimiento» es a menudo visto como un proceso de iluminación, donde el ser humano toma conciencia de su conexión con lo divino o con una realidad superior.
En muchas tradiciones esotéricas, este segundo nacimiento está asociado con la transformación personal, el crecimiento espiritual, y el logro de una comprensión más profunda de la vida y del universo. Es un paso hacia la auto-realización y la integración de lo divino en la vida cotidiana. Este renacimiento también puede estar simbolizado por rituales de iniciación, como los que se encuentran en el misticismo cristiano, la alquimia, el sufismo, el gnosticismo, y diversas corrientes de la Kabbalah, entre otros.
El concepto del «nacimiento espiritual» también se conecta con la idea de morir al viejo yo (ego) para renacer en una nueva conciencia, libre de las ataduras del mundo material y del sufrimiento causado por la identificación con el ego. Este proceso puede ser visto como un viaje interno hacia la verdad y la realización de uno mismo como ser espiritual.
Sea como sea, a todos nos llega el momento de nacer por segunda vez… o como yo lo llamo: Nacer de verdad. Pues desde mi experiencia, es hasta ese momento que comenzamos a vivir en serio, sin ataduras, sin reservas, sin miedo a la vida.
Para que eso suceda no tenemos que hacer nada. Es un momento que nos llega a todos en el tiempo perfecto según el plan de nuestra Alma y según nuestro propósito. No requiere de luchas ni pruebas, no requiere de preparación ni esfuerzo. Así como el feto en el vientre de la madre simplemente fluye con el proceso de gestación y luego se ve expulsado por las contracciones durante el parto. De la misma forma nosotros seremos expulsado por el canal de parto de nuestra Gran Madre Divina.
Podemos decir entonces, que estamos ya en una época de contracciones si te has visto movido o sacudido por todo lo que acontece en esta realidad, a nivel personal y colectivo. Es claro que la vida no ha sido fácil para todos, también es claro que los cuestionamientos y las crisis nos están empujando a una transformación aún cuando no hemos sido conscientes de lo que nos pasa. Pero algo se siente, algo no es como siempre ha sido.

Algunos van antes que otros. Incluso han habido y habrán algunos partos prematuros y otros que tomarán más tiempo… todo es perfecto y tu nacimiento también lo será.
Estamos compartiendo algo así como un parto múltiple. Coexistimos en un planeta lleno de vida que nos acoge como una madre amorosa y aveces rigurosa, pero que definitivamente nos ama y nos provee de todo lo que necesitamos para que nuestra gestación se dé. El planeta, nuestro hogar, está pasando por cambios como toda madre gestante. Su energía cambia y podríamos decir que hasta se siente nerviosa por lo que se está dando en su vientre.
La esfera en la que coexistimos, se está viendo expuesta a energías de muy alta vibración, olas que vienen cada vez mas seguido y cada vez más fuertes provocando así que el momento de nuestro segundo nacimiento se acerque cada vez más.
¿Puedes sentirlo?
Revisa el siguiente listado y observa si te sientes identificado:
- Movimientos internos o sacudidas emocionales: ¿Sientes que estás siendo movido o sacudido por eventos en tu vida personal o colectiva?
- Sensación de cambio en la realidad: ¿Percibes que algo en tu vida o en el mundo no es como solía ser, y sientes que algo nuevo está emergiendo?
- Cuestionamientos profundos: ¿Experimentas o has experimentado crisis internas o cuestionarte aspectos fundamentales de tu vida y tu propósito?
- Transformaciones personales: ¿Sientes que estás siendo empujado hacia una transformación, incluso sin ser plenamente consciente de ello?
- Sensación de crisis colectiva: ¿Observas y sientes que a nivel colectivo la humanidad está atravesando desafíos significativos, y te afecta de forma directa o indirecta?
- Percepción de energías intensas: ¿Sientes que hay un aumento en la intensidad de las energías que te rodean, tanto en lo personal como en lo colectivo?
- Sentir la cercanía del nacimiento: ¿Tienes la intuición o sensación interna de que algo importante está por suceder, como un renacimiento, un cambio de piel o una transformación radical en ti?
- Sensación de nerviosismo o expectación: Similar a cómo una madre gestante puede sentir nerviosismo antes del parto, ¿sientes una especie de expectación o ansiedad sobre el futuro?
- Percepción de un ciclo de preparación: Sentir que el mundo o tu vida está en un ciclo de preparación para algo más grande, como un nacimiento espiritual, es un síntoma de que tu segundo nacimiento está cerca.
- Reconocimiento de un «parto múltiple» colectivo: ¡Sientes que no estás solo en esta experiencia y que muchas personas a tu alrededor también están atravesando procesos similares?
No importa que tan rápido o lento sea tu proceso, si lo sabes o no, si lo crees o no… todos estamos juntos en esto y así como los antiguos lo anunciaron como profecías en su tiempo, nosotros existimos en los tiempos que tanto anunciaron dichas profecías.
«Somos los protagonistas del nacimiento de una nueva consciencia.»
Una que comienza con el nacimiento de nuestra Luz al mundo. Esto significa que dejaremos de vivir en un estado de sueño, inconscientes… dejaremos de vivir desde el estado reactivo o se sobrevivencia del EGO al que hemos estado acostumbrados, o lo que conocemos como el piloto automático.

La kabbalah nos explica sobre esto en los mismos textos de la Torah, en el libro de Bereshit/Génesis en donde se narra el proceso de la creación y nos cuenta como cada día algo fue creado hasta terminar por completo un lugar que serviría de hogar para la humanidad. Pero la creación no comenzaría a funcionar debidamente hasta que el hombre cobrara vida.
El ejemplo que me gusta usar para explicar esto es el siguiente:
Imagina un parque de diversiones, con los mejores juegos y espacios de entretenimiento ideados para disfrutar y divertirnos mientras compartimos la experiencia. El parque está listo con todo lo necesario, con luces de colores, juegos interesantes, comida para diferentes gustos, premios, etc. Todo esta listo para recibir a las personas. Pero no comienza verdaderamente a funcionar sin la asistencia de las personas o los usuarios que disfrutarán de las instalaciones.
Eso es exactamente lo que ocurre con la creación. Nada de lo que conocemos ha comenzado a funcionar en verdad porque nosotros no hemos nacido en verdad. Pero eso está a punto de cambiar.
Les cuento un poco más…
En el libro de Bereshit (Génesis), la Torah nos narra el proceso de la creación en seis días, con cada día marcando un paso específico en la formación del universo. Al séptimo día, Dios descansó, dando lugar al Shabat. Sin embargo, la culminación de este proceso se alcanza con la creación del ser humano, que es considerado el pináculo de la creación.
Según la Kabbalah, la creación del ser humano es más que un acto físico; es la infusión de la Luz Divina en un ser capaz de actuar como un reflejo de lo divino en el mundo material. En este sentido, la creación del hombre no es solo la creación de un cuerpo físico, sino el despertar de una conciencia que es capaz de reconocer y manifestar la Luz en el mundo.
La Kabbalah enseña que la humanidad ha vivido en un estado de «dormir», atrapada en el «piloto automático» del ego, una existencia reactiva centrada en la supervivencia y las respuestas automáticas a los estímulos del entorno.

El Nacimiento de una Nueva Consciencia
El texto de Bereshit es visto por la Kabbalah como una metáfora de un proceso que no solo ocurrió en el pasado, sino que se repite en cada individuo y en la humanidad como un todo. Cuando se habla del «nacimiento de una nueva consciencia,» se refiere al despertar espiritual que permite al ser humano salir del estado de inconsciencia o «sueño» y entrar en un estado de verdadera vida consciente.
Este despertar es comparable al acto de infundir vida en el cuerpo humano en la creación. Como el parque de diversiones del ejemplo anterior, la creación está completa, pero no puede «funcionar» plenamente sin la participación consciente del ser humano. De la misma manera, el mundo material y espiritual existe con todo su potencial, pero ese potencial solo se realiza cuando el ser humano despierta a su verdadera naturaleza divina.
La Importancia del Despertar
La humanidad está en un proceso de transición hacia este nuevo estado de consciencia, donde dejaremos de vivir desde el ego y comenzaremos a vivir desde la verdadera Luz que reside en nuestro interior. Este es el proceso de «nacer de verdad,» un proceso que está vinculado al propósito último de la creación.
La Torah, en Bereshit, describe el proceso de la creación como una serie de etapas que culminan en la creación del ser humano. La Kabbalah interpreta esto como un indicio de que la creación no está completa hasta que la humanidad despierte a su potencial divino y asuma su papel como co-creadores junto con lo Divino.
Nuestro momento se acerca, nuestras almas están tomando su lugar dentro del vehículo que es nuestro cuerpo. Desplazamos al piloto automático y tomamos el timón y las riendas de nuestra vida.
¿Estas listo para comenzar a vivir?
Si ya estás experimentando este despertar, mantente atento a las próximas publicaciones en donde voy a dejarte mucho más contenido sobre el tema, no sólo desde una perspectiva personal, sino desde el compendio de conocimiento que nos han dejado aquellos antes de nosotros.
«El verdadero despertar es el momento en que dejamos de sobrevivir y comenzamos a vivir, reconociendo la Luz que siempre ha estado en nuestro interior, esperando ser descubierta y manifestada en cada uno de nosotros.»